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Alamut, de Vladimir Bartol, como origen de la saga Assassin’s

Chico Brocha

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Profesor, tutor, orientador, gamer, lector, tuitero y bloguero novato. ¿Los videojuegos entretienen y pueden enseñar en la educación? Sí. Podéis aprender más sobre los videojuegos en mi canal de Youtube.

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Una de las características que tienen los juegos de la saga Assassin’s son las múltiples referencias históricas a nivel de personajes, recreación de ciudades, vestimentas, armas, etc. Evidentemente este buen hacer tiene una base de documentación histórica, a través de manuales de historia y arte, documentos e imágenes de las diferentes épocas tratadas en cada entrega. Pero también nos podemos preguntar: ¿cómo surge la idea de crear un juego de este estilo y que transmite la filosofía de que nada es verdad y que todo está permitido?

Como buen medievalista, en mi biblioteca no faltan libros sobre las Cruzadas, destacando entre mis favoritos Las Cruzadas (1965) de Zoé Oldenburg, y Las cruzadas vistas por los árabes (1983), de Amin Maalouf. En ambos libros aparece la figura de Hasan ibn Sabbah y la Secta de los asesinos (hashshashins): su origen, acciones, organización, etc. Pero recientemente he acabado de leer Alamut, de Vladimir Bartol; y he de decir que me ha sorprendido muy gratamente.

Bartol fue un escritor esloveno aunque, tal y como aparece en su página de Wikipedia, también fue fue «psicólogo, filósofo, biólogo, estudioso de las religiones, profesor de universidad y redactor en revistas, pero, sobre todo, demostró ser un defensor de la libertad de pensamiento que rechazó tanto la intolerancia política de los gobernantes como la cobardía social de quienes la toleraron». En su novela Alamut, nombre de la fortaleza original de la secta asesina, se narra cómo nace y se desarrolla este grupo, resultando lo más curioso la aparición de diferentes momentos que, a cualquiera que haya jugado a la saga Assassin’s, le sonarán muy familiares. El objetivo del autor a la hora de escribir esta novela fue la de concienciar a la gente del peligro de ciertas ideologías y de cómo algunas de estas ideologías influyen con gran facilidad en la gente, haciéndoles ver la realidad tal y como desean unos pocos.

Transcribo a continuación algunos de estos fragmentos, indicando la página en la que se encuentran tomados a partir de la edición de la novela que sacó el periódico El País como parte de su colección Novela Histórica hace tiempo y que es la edición que tengo:

Miró hacia arriba. Sulaimán ya había comenzado la escalada. Aferrado con una mano a una tronera, le tenía la otra a él. Ibn Tahir se agarró a ella y, con un férreo tirón, Sulaimán lo atrajo hacia él. (…) Respiró profundamente, levantó los ojos, miró y tembló de espanto. El muro vertical se levantaba hasta casi llegar al cielo; no podía creer que acabara de bajar semejante pared en descenso libre. (…) Volvieron a trepar. Ibn Tahir se aferró a Sulaimán; lo seguía como su sombre, izándose cuidadosamente de un punto de apoyo al otro. Finalmente alcanzaron la cima del muro; volver a bajar la otra pared constituyó casi un juego. Página 64

Tienes que saber que nadie debe saber la verdad. Por consiguiente no creemos en nada… y podemos hacer cualquier cosa. Página 177.

La verdad es inaccesible, para nosotros no existe. Entonces, ¿qué conducta hay que seguir? Para el que ha comprendido que no se puede comprender nada, para el que no cree en nada, todo está permitido, y puede seguir sin temor sus pasiones. ¿Es éste en verdad el último conocimiento posible? Página 177

«¿Sabes lo que enseña nuestra doctrina como la cumbre del conocimiento?», exclamé, «¡Nada es verdadero, todo está permitido!» Página 236

Ahora, escúchame bien. En uno de los pliegues de este sobre sellado se encuentra oculta una hoja terriblemente afilada y cortante. Y el gesto que debes hacer para que se deslice en tu mano esta arma invisible deber ser discreto, que no despierte la sospecha de nadiePágina 392

Escúchame, joven. El principio supremo del ismaelismo es éste: Nada es verdadero, ¡todo está permitido! Página 408

Lógicamente esta novela fue tenida muy en cuenta a la hora de crear el primer Assassin’s, tal y como cuenta Jade Raymond, antigua directora de Ubisoft Toronto, en esta entrevista: http://www.vidaextra.com/pc/entrevista-con-jade-raymond-productora-de-assassins-creed

Así pues tanto si sois amantes de la Historia como si os gusta la saga de Ubisoft (seguramente a muchos os gusten ambas), os recomiendo encarecidamente la lectura de este libro que, además de por su calidad, os ayudará a comprender un poco mejor la labor de recopilación histórica que hay detrás de muchos videojuegos.

Un saludo y hasta la próxima.

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